INFORME DE EVALUACIÓN DE PERSONALIDAD ADULTOS
DATOS DEL PACIENTE
Nombre: B. CC: ...
Edad ... Fecha de atención: 22 - 07 - 2026
PRUEBAS APLICADAS
Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota-2
Bajo <45
Promedio 45-64
Alto >65
1. Escalas de validez
Estas escalas permiten determinar si la persona respondió de manera consistente, honesta y comprensible. Antes de interpretar el perfil clínico, primero se revisa esta sección.
VRIN – Inconsistencia de Respuesta Variable (T=73): Alto. Inconsistencia significativa entre las respuestas a reactivos de contenido semejante u opuesto, posiblemente relacionada con fluctuaciones atencionales, descuido, dificultades de comprensión o cambios en el criterio de respuesta durante la aplicación.
TRIN – Inconsistencia de Respuesta Verdadera (T=50): Promedio. Ausencia de una tendencia relevante a responder de manera indiscriminadamente afirmativa o negativa, con equilibrio general en el patrón de respuestas verdadero-falso.
F – Infrecuencia (T=68): Alto. Cantidad elevada de respuestas poco habituales en la población normativa, asociada con reconocimiento de malestar psicológico, percepción de múltiples dificultades o experiencias subjetivas inusuales.
Fb – Infrecuencia posterior (T=66): Alto. Incremento de respuestas infrecuentes en la segunda parte del instrumento, compatible con persistencia del malestar reportado o con variaciones en la calidad y consistencia de las respuestas conforme avanzó la aplicación.
Fp – Psicopatología Infrecuente (T=70): Alto. Aprobación elevada de contenidos poco frecuentes incluso entre personas con dificultades psicológicas, que obliga a considerar experiencias particularmente atípicas, interpretación muy negativa del funcionamiento o posible amplificación del malestar, sin permitir inferir intencionalidad por sí sola.
L – Mentira (T=39): Bajo. Escasa tendencia a negar defectos humanos comunes o a ofrecer una imagen ingenuamente virtuosa, con mayor disposición a reconocer limitaciones, inconformidades o aspectos personales desfavorables.
K – Corrección (T=56): Promedio. Nivel habitual de control y defensividad, sin indicios relevantes de minimización encubierta de las dificultades ni de apertura personal excesiva.
S – Autopresentación superlativa (T=53): Promedio. Ausencia de esfuerzos significativos por proyectar cualidades personales excepcionalmente favorables, elevada adaptación psicológica o funcionamiento superior al esperado.
2. Escalas clínicas
Estas escalas evalúan patrones emocionales, cognitivos, conductuales e interpersonales.
Hs – Hipocondriasis (T=60): Promedio. Preocupación por la salud y el funcionamiento corporal dentro de parámetros esperados, sin predominio clínicamente significativo de focalización somática o expresión del malestar mediante quejas físicas.
D – Depresión (T=65): Alto. Desánimo, insatisfacción, malestar afectivo, percepción disminuida de los propios recursos y posible reducción del bienestar subjetivo, con tendencia a vivenciar las demandas de manera más pesada o desalentadora.
Hy – Histeria (T=60): Promedio. Ausencia de una tendencia clínicamente significativa a expresar el estrés principalmente mediante síntomas físicos, minimizar conflictos emocionales o sostener una apariencia de ajuste como rasgo predominante.
Pd – Desviación Psicopática (T=64): Promedio. Inconformidad frente a restricciones y sensibilidad a límites externos dentro de márgenes esperados, sin predominio de conflictos persistentes con la autoridad o dificultades marcadas de adaptación normativa.
Mf – Masculinidad-Feminidad (T=89): Alto. Intereses, preferencias, actitudes y sensibilidades marcadamente diferentes de los patrones masculinos tradicionales del grupo normativo. La elevación no permite realizar inferencias sobre orientación sexual o identidad de género.
Pa – Paranoia (T=68): Alto. Vigilancia interpersonal, sensibilidad a la crítica, suspicacia y tendencia a interpretar determinadas acciones de los demás como desfavorables, injustas o potencialmente amenazantes.
Pt – Psicastenia (T=76): Alto. Ansiedad elevada, tensión interna, inseguridad, dudas, autocrítica y rumiación, con posible interferencia sobre la concentración, la toma de decisiones y la capacidad para desprenderse de preocupaciones persistentes.
Sc – Esquizofrenia (T=80): Alto. Sensación de extrañeza, aislamiento o incomprensión, experiencias internas poco habituales y posibles dificultades para mantener claridad, coherencia y organización cognitiva bajo tensión. La elevación no equivale por sí misma a un diagnóstico psicótico.
Ma – Hipomanía (T=69): Alto. Activación psicológica y conductual elevada, energía, inquietud, aceleración del ritmo de pensamiento o actividad, impaciencia, irritabilidad y menor tolerancia a la frustración, con posible tendencia a responder de forma apresurada.
Si – Introversión Social (T=62): Promedio. Reserva, privacidad e incomodidad social leves dentro de márgenes esperados, sin predominio de retraimiento o aislamiento interpersonal clínicamente significativo.
Conclusión:
El perfil debe interpretarse con cautela debido a la elevación de VRIN y a las puntuaciones altas en F, Fb y Fp. Esta combinación sugiere inconsistencias en parte del patrón de respuestas y un reporte de experiencias o dificultades poco frecuentes, lo que puede corresponder a malestar psicológico importante, vivencias subjetivas inusuales o posible amplificación del malestar. Sin embargo, TRIN se mantiene en rango promedio, L aparece baja y K y S no muestran defensividad marcada, por lo que no se observa una tendencia predominante a minimizar las dificultades ni a ofrecer una imagen excesivamente favorable. En conjunto, el protocolo permite una interpretación provisional, aunque las inferencias deben formularse con prudencia.
Los rasgos clínicos más relevantes se organizan alrededor de ansiedad intensa, rumiación, desconfianza
interpersonal, activación conductual y experiencias de extrañeza o desorganización bajo tensión. La elevación de Psicastenia describe un funcionamiento marcado por tensión interna, inseguridad, dudas persistentes y autocrítica, con tendencia a preocuparse en exceso y a revisar mentalmente las situaciones de manerarepetitiva. Esta carga ansiosa puede afectar la concentración, la claridad mental y la toma de decisiones, especialmente cuando las demandas son ambiguas o emocionalmente exigentes.
La elevación de la escala Sc se relaciona con experiencias de incomprensión, aislamiento subjetivo, pensamiento poco habitual o dificultad para conservar claridad y organización cognitiva bajo estrés, sin que ello deba interpretarse directamente como un diagnóstico. En este perfil, dicha elevación parece vincularse a la combinación de malestar interno, rumiación y percepción de extrañeza, favoreciendo momentos de confusión, distracción o dificultad para organizar las ideas cuando aumenta la tensión emocional.
A nivel interpersonal destacan la elevación de Paranoia y la ausencia de una introversión social clínicamente marcada. Esto sugiere que, más que retraimiento generalizado, puede predominar una actitud vigilante, sensible a la crítica y cautelosa frente a las intenciones de los demás. La persona podría tender a interpretar ciertos comentarios o conductas como desfavorables, responder con reserva defensiva y mostrar dificultad para confiar plenamente, especialmente en contextos exigentes o ambiguos.
En el plano conductual, la elevación de Hipomanía aporta energía, inquietud, aceleración del pensamiento o de la actividad, impaciencia e irritabilidad. La coexistencia de ansiedad y activación puede favorecer respuestas apresuradas, menor tolerancia a la frustración, dificultad para regular el ritmo de actuación y oscilaciones entre la sobreimplicación y el desgaste. La elevación de Depresión añade malestar afectivo, sensación de carga y percepción disminuida de los propios recursos, de modo que el funcionamiento puede combinar activación externa con preocupación, desánimo y tensión interna.
La escala Masculinidad-Feminidad elevada describe intereses, actitudes, preferencias y sensibilidades alejadas de los patrones masculinos tradicionales del grupo normativo. Este hallazgo no representa por sí mismo psicopatología ni permite inferencias sobre orientación sexual o identidad de género, pero sí aporta información sobre un estilo personal menos ajustado a convenciones normativas de rol de género.
Las escalas Hs, Hy, Pd y Si se mantienen en rangos promedio, lo que ayuda a delimitar el perfil. No se observa que la preocupación somática, la expresión física del estrés, la oposición persistente a normas o el aislamiento social marcado constituyan los ejes principales del funcionamiento, aunque algunos de estos rasgos puedan aparecer de manera secundaria.
En conjunto, el MMPI-2 describe una personalidad caracterizada por ansiedad elevada, rumiación, malestar afectivo, vigilancia interpersonal, activación e inquietud, junto con posibles experiencias de extrañeza o desorganización cognitiva bajo tensión. Estos rasgos pueden manifestarse en dificultades para regular la respuesta emocional, mantener claridad mental, tomar decisiones con calma y sostener vínculos de confianza estables, por lo que deben integrarse con la entrevista clínica, la observación conductual y las demás fuentes de información disponibles.
