domingo, 29 de junio de 2014

Debo dejar de pensar en ella.

 
I'm not going to think about the times she told me she really, really, liked me. I'm not going to think about how incredibly good I felt when she said to me that I was always going through her mind. I'm not going to think about how she suddenly turned around towards me and pushed me with a kiss down to her bed. I'm not going to think about how her eyes looked like, red and teary, when the taxi stopped for me to get in after she said that we should stop seeing each other. I'm not going to think about how enthusiastic she was about things we should do together and how she always said that she wished to see me more, and I thought that we were going to do so, but, after that night, those things still remain to be done and she doesn't look for me anymore.

martes, 17 de junio de 2014

Razones para "no" suicidarse.

Hace un tiempo, no podría precisar cuánto (seis meses, un año, más), emulando una escena de la película "Submarine" (Richard Ayoade, 2010), me preguntaba por razones para no suicidarme. Recuerdo haber esbozado tres "válidas".
 

La primera era que mi papá, mi mamá, mis hermanos y hermana, mi gata y, en general, todo o toda quien de algún modo me quisiera o apreciera no merecían sufrir nada por mí, además, sobre mi familia en especial, no quería que pensaran que era por su culpa o que fuese algo que podrían evitar. La segunda razón, a decir verdad, no la recuerdo con exactitud, pero creo que era el que yo, en realidad, no tenía ningún problema serio o que no había sufrido algo que realmente ameritara el suicidio. La tercera la he olvidado por completo.

Hoy me he repetido la pregunta con vehemencia: ¿por qué no suicidarme? (Y repetía con aún más vehemencia: "[...] un segundo de decisión y triunfarás sobre la miseria y la vergüenza".) Recapitulé las tres razones tal como las expuse arriba. De eso saqué una escabroza reducción: sólo queda una razón para no hacerlo, la primera, y lo cierto es que es una razón triste o, más bien, trágica: en sus consecuencias de eficacia, significa que en cuanto mueran mis padres, seguiré yo. Sobre la segunda, obviando que no estoy convencido si sí es la misma, pude rebatirla... Escribía Cioran: "No vale la pena molestarse en matarse porque uno siempre se mata demasiado tarde"; pareciera que con ello, aunque no refuerza mi razón, al menos la acompaña. Pero dentro de ese aforismo hay una trampa que se conjuga con mi segundo argumento para no hacerlo y resulta un argumento antitético que aboga por hacerlo: ¡no hay que dejar que se haga más tarde, cuanto antes mejor! Evitar el sufrimiento desde ya, y que el suicidio no se dé como su consecuencia sino como la forma de salirle al paso y tomar por sorpresa a las lágrimas y la miseria del mañana.

Y con eso sólo queda despedirme, decirles que los quiero, que no es su culpa y que traten de comprender. Entonces seré parte de las tres mil almas que se liberan cada día.

PS. Á. murió en octubre de 2023, y, desde entonces, no ha pasado un solo día en que no le piense.

domingo, 15 de junio de 2014

Gabriel

(Un escrito de S.)

«-Hijo, estás muerto en vida –le dijo a Gabriel.

-Sí, papá, estoy muriente.

A Gabriel el mundo le olía casi todos los días a maldita sea, estaba por cumplir 21 años pero eso a él le parecía lejano, repetía con vehemencia las palabras de Cioran, su autor favorito: 'únicamente tengo la impresión de ser eficaz, de hacer algo positivo, cuando me tumbo para interrogarme indefinidamente y sin objeto' aunque ambiguamente estas representaban también su lucha.
Gabriel tenía pocos amigos y aunque bostezara continuamente no le gustaba sentirse solo, sin embargo bastaba poco para que le diera uno de sus arranques de hastío por un mundo del cual no se sentía parte.

Diario de Gabriel 22 de julio de 2011
Estoy cansado de todo y de nada, de no saber qué hacer, de hacer y no saber, del miedo y de la paranoia, de la frustración y del odio; odio a la gente normal a los que son murientes y como que no piensan, a la gente prepotente, a los extrovertidos, a los que tienen muchos amigos pero que en realidad no tienen a nadie, a mi familia por amarla y despreciarla por no poder escupirlos en la cara y después darles un abrazo, quizás un beso y decirles que los amo tanto que me duele y que tengo el alma rota, odio a los humanistas, la cebolla, los religiosos, a los ruidosos, a los literatos, las estructura de las cosas y cada una de las personas con las que he tenido que ver, todo debería y no debería desaparecer, odio el sin sentido con sentido de las cosas, odio que el expresar las cosas suene tan emo, malditos emos...odio que mi vida no me pertenezca, odio no poder dormir y odio cuando puedo dormir, odio que el tiempo se escurra, odio los idealistas porque son unos pendejos, odio no desear algo lo suficiente, odio los buses llenos ¿enserio todo el mundo es tan autómata?, odio que te tengas que comunicar con otro para sentirte completo, odio que casi todos los días huelan a maldita sea, a trapeadores y escobas sucias, a muebles solitarios, pero sobretodo odio mi ambivalencia, dan ganas de llorar, pero ya no hay lagrimas, solo risas y humos de cigarrillos y momentos de quiero que esto se acabe ya, pero tengo miedo, pero soy tan putamente distinto que me destruyo a mí mismo, soy un alma tan atormentada que por eso intento escribir pero como no puedo, por eso odio a los talentosos, fuck you fuck you porque solo pueden SER, si pisan al otro, odio que me duela estar mucho tiempo sentado también que se ensucien mis pies, no poder dibujar lo que quiero, porque tal vez la imaginación este muriendo y como en las historia interminable "la nada" se esté comiendo todo, odio que las sensaciones sean efímeras y que la música ya no suene igual, perderme en el tiempo y el espacio y que la vida a veces sea como un vaso de agua, sentís la necesidad de tomarla pero al final no sabe a nada...
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jueves, 12 de junio de 2014

aurora

Todo tiene un principio. Y este, estimado lector, fue el comienzo de este blog.